Featured

Antes de que el reloj marque las 12

Antes de que te vayas, quiero agradecerte.

Agradecerte por aquellos fragmentos que me diste, esas partes ocultas a las cuales colocaste luz, puliste y dejaste brillar.

Antes de que te vayas, quiero decirte que fuiste eso que nunca esperé encontrar, y aquello me dio esperanzas para continuar la búsqueda.

Encontré una definición que nunca leí en aquellas páginas en las que me desvele.

Pero antes de que te vayas, quiero que lo hagas sin mirar atrás, porque lo que me espera es infinitamente más grande, pero aún así, fuiste la primera vez de muchos momentos y eso deja marca a su paso.

Dejé que conocieras esas parte que no me atreví a mirar en tanto tiempo, y arrancaste cada curita que encontraste porque ocultarlas solo hacía que no cerraran.

En los días grises fuiste una lagrima que caía libre en mi mejilla junto con un aroma a café que inundaba mis pulmones, pero en los días soleados no recuerdo nada que pudiera frenarme, porque el mundo era el lugar que me mostraste como explorar.

Me mostraste como debería sentirse la libertad en mis manos, en un grito en la montaña solitaria.

Pero antes de que el reloj marque las 12, voy a dejarte ir.

Featured

¿ESTAS PRESENTE?

UNO, DOS, TRES… EXHALO

Abro los ojos y miro mis manos, ya no son las que juegan con tierra y me sostienen al escalar arboles.

Hay algo extraño en ellas, hay algo en su textura, ya no se ven pulcras; guardan secretos, atesoran modestas arrugas de una vida.

Es curioso que no recuerdo en que momento aparecieron aquellas pequeñas huellas contando una historia, mi historia.

Las perdí de vista, a lo largo de mis días, usualmente no suelo mirarlas e incluso para las fotos siempre siento que son una parte extraña de mi cuerpo, todavía no aprendo a ponerlas de una manera “delicada”.

Aquellas veces que me sostuvieron en el aire vagamente lo recuerdo, las veces que toque la rugosidad de un arbol, la tierra entre mis manos, el sol de otoño en mi piel, vida que no recuerdo, pero mis manos… mis manos guardan secretos.

Porciones de vida, que toque, que senti, que me permitieron sentir la suavidad, lo frio de un invierno congelando mis manos.

Hay algo extraño en ellas… Manos que vociferan una pregunta ¿estas presente?

Si pudiera…

Si pudiera describir la forma en que mi corazón late cuando te ve…

Podríamos hablar de olas rompiendo en las orillas del océano, abalanzándose sobre la roca, sin saber su destino cierto.

Podríamos hablar de las noches que pase mirando el cielo, pidiendo a las estrellas un deseo, cruzando los dedos pensando en tu mirada.

Podría contar las veces que dibuje en el borde de una hoja nuestras iniciales dentro de un corazón, porque cuando el mundo quedaba en silencio mi corazón gritaba tu nombre.

Te contaría las veces que sonreí al pensarte, el modo en que tu mano se entrelaza con la mía juntando nuestros destinos con el calor de nuestra piel.

Te mostraría las tormentas que creabas y como tus abrazos se las llevaba como el día arrastra la noche.

Te leería esos poemas que recitaba pensando en los momentos que creábamos.

Si pudiera describir la forma en que mi corazón late cuando te ve…

Escribir una eternidad no le haría justicia.

En una esquina de la ciudad

La luz del semáforo dio en rojo, me detuve a la espera de reanudar la marcha, la mayor parte de las veces reconozco que manejo por inercia, las calles me son las mismas, los recorridos no cambian, el rumbo termina en el mismo lugar, casi cronometrado, como la rutina de la vida.

Per esta vez, un destello de claridad, como me gusta llamarlo, asomo a mi vida, y de repente sentí como el aire invadía mis pulmones, ya no era automático, estaba consciente de ese pequeño movimiento, y noté algo diferente, algo que no suelo hacer, me encontraba observando a la gente a mi alrededor.

No los estaba simplemente mirando, ya no se fundían con el paisaje, fui consciente de que los estaba viendo.

Los saludos, las charlas de semáforo, las miradas al cruzar una calle, las sonrisas dirigidas a una pantalla, pero algo cautivó mi atención por encima de todo.

Se trataba de un señor mayor, estaba parado en una de las esquinas mas concurridas de la ciudad, y allí estaba, vendiendo flores, y algunas otras cosas que tenía a un costado en una cesta; podría haber sido un día cualquiera, una persona más de mis viajes por las mismas calles, pero no fue así.

Me hizo pensar en él, en su vida, por que vender aquellas flores tan hermosas, le recordarían a alguien, tendría un amor esperándolo de vuelta en casa, habría conocido el amor de su vida, que pensaría allí parado, se sentiría dueño de su vida o tan solo uno más del paisaje.

Por un instante sentí mucha empatía por aquel señor, al que solo observé de espaldas, en una calle cualquiera, en un día no muy importante, pero aún así despertó algo en mí en aquel instante.

Me dejo aquellas preguntas que probablemente nunca obtendría respuestas y eso fue suficiente para darme cuenta de la claridad con la que estaba mirando.

Colisión

Colisión

nombre femenino

  1. Encuentro violento de dos o más cuerpos, de los cuales al menos uno está en movimiento.
  2. Enfrentamiento entre ideas, intereses o sentimientos opuestos, o entre las personas que los representan.

Cómo las olas colisionan en las rocas, así me encontraba, dos pasos y una colisión, uno podría decir que me acostumbre luego de tanta simultaneidad.

Pero hay ciertos momentos donde la colisión es dura, real, tan real como el sol que quema y el frío que carcome la piel, y no importa cuál es la velocidad que llevo, solo el golpe.

Entre tanto escombro sujeto por la columna de unos días donde la vida parecía simple, busco. Me busco.

Algunos días creo buscar un fantasma del pasado, unos ideales olvidados a través de los años, una fuerza aplacada por el peso de la realidad, y una convicción doblegada.

Como la primera vez

Los años pasaron como los minutos en el reloj, colmados de prisa, una dulce mentira sobre el tiempo que creíamos tener.

Nuestras manos se sentían igual al roce y, nuestras miradas quedaron atrapadas en el tiempo, con ese brillo infinito de la primera vez que amaron sin límites, el tiempo parecía no haber sido corrupto con la belleza oculta del amor.

Miro aquellas fotos que alguna vez fueron un presente intacto colgado de la nevera, y se sienten tan reales como sostener en mis manos la oportunidad de sentirlo una vez más.

Mientras tomo mi café, siento la lluvia caer, creando esa música a la cual podría volverme adicta; te sientas frente a mí, con esos ojos que todavía no pueden terminar de despertar, con el alma tranquila y veo a esa persona que una vez fue desconocida sonreír frente a mí y la vida una vez más me deja sentir el amor como la primera vez.

El océano entre nosotros

¿El mar tendrá poderes curativos?

Me preguntaba mientras mi mirada se perdía en el horizonte, un atardecer sin igual, y ese olor, esa peculiar forma en que el mar te hace saber que vas a llevarlo a casa en tu ropa; mi lugar, el lugar donde escapo cuando no puedo llevar mis pensamientos en orden, de alguna forma el mar , calma mis peores tormentas.

Caminando junto mar un par de horas antes, leí un cartel que decía “hay belleza en las cenizas de un corazón que ardió por lo que amaba” y sentí que me reflejo por un momento, ¿Era una señal del mundo que quería que tropezara con ese cartel y lo leyera? Realmente no lo se, pero en mi mente la frase no dejaba de repetirse y traerlo a mi memoria. Como un recuerdo que había dejado en la parte que oculto al mundo, no por mostrarme a medias, sino porque dolía, sentir esos recuerdos dolía.

Fue un romance de verano, como suelen llamarlo pero tal como dice la frase, mi corazón ardió por ese amor; y las cenizas, estaba llena de ellas, debes en cuando el mar las llevaba consigo en cada ola.

un día a la vez

A este capitulo de mi vida lo llamo “decisiones”.

No era un día como cualquier otro, ya que todo esto empezó en tiempos de cuarentena. Quien diría que de esto podría sacar algo “provechoso” por así decirlo, dentro de tanta desesperación y del miedo que nos carcome en los días que transcurren dentro de cuatro paredes.

Era una mañana vagamente igual a todos los días; pero algo no se sentía muy bien dentro de mi, era algo que me decía que era tiempo de tomar decisiones, de esas que son arriesgadas y de las cuales ya no se puede ignorar ese pensamiento, esa “incomodidad interna”.

Entonces me puse a pensar en donde querría estar en cinco años, es la típica pregunta que todos nos hacemos alguna vez o varias veces a lo largo del camino; pero esconde una gran verdad, que estoy haciendo hoy para llegar a mi objetivo, para vivir la vida que quiero estar viviendo sin desperdiciar ni un segundo mas…

Es una pregunta un tanto capciosa, por que… ¿por donde debería comenzar para cambiar mi rumbo? ¿que me hace feliz?

Después de tenerlo en mi mente por un par de horas tan solo decidí ser ese cambio que quiero ver en mi vida,

pero un día a la vez.

Create your website with WordPress.com
Get started